Si después de toda una vida trabajando, te jubilaras mañana, ¿crees que tendrías la salud necesaria para disfrutarla durante muchos años?

¿Invertirías 320 € y 8 semanas de tu vida para lograrlo?

Una alimentación adecuada es esencial para conseguirlo, y en esta página voy a mostrártelo.


Lo primero que quiero decirte es que no tengo 228 años de experiencia trabajando como nutricionista, justo estoy empezando ahora, por lo que si esto supone un problema para ti, puedes dejar de leer ahora mismo, y tan amigos.

Entonces, hago lo que podría hacer cualquier nutricionista (o quizá no), pero me centro en personas de entre 35 y 50 años, que han empezado a verle las orejas al lobo, y quieren mejorar su alimentación.

Lo bueno para ti de que tenga poca experiencia, es que la lista de espera de momento es corta, y puedo dedicarle más tiempo a cada uno de mis pacientes.

El caso es que en esta, por ahora, corta carrera, si de algo me he dado cuenta es que, aunque todo el mundo debería tener unas nociones básicas sobre alimentación y saber llevarlas a cabo, hay otra cosa más importante que la mayoría no tiene, y que le impide conseguirlo.

¿A qué me refiero?


Te cuento una pequeña historia que lo define a la perfección.

Creo que no hace falta que te guste el fútbol para saber quién es Lionel Messi ¿no?, el tipo este bajito que le da patadas a un balón.

Pues en verano del año 2014, Messi, que por aquel entonces era jugador del Barcelona, perdió la final de la Copa del Mundo con su selección, disputada en Brasil y que terminó ganando Alemania.

Ya ese mismo año, antes de la derrota en el Mundial, Messi no había terminado muy bien la temporada con el Barcelona, perdiendo la liga en el último partido. Y después del fracaso con su selección, y unas cortas vacaciones, el comienzo de la siguiente temporada tampoco iba a ser mucho mejor.

No paraban de lloverle palos por todos lados, se llegó a decir que no estaba en forma, que estaba gordo, incluso que jamás volvería a ser el jugador que había sido, que su carrera estaba en declive.

Finalmente, acabó ese año ganando la liga, la Champions, su quinto balón de oro y anotando un total de 58 goles, en la que es, hasta el momento, la tercera temporada más goleadora de toda su historia.

Años después seguiría acumulando títulos, rompiendo récords y ganando por fin el ansiado Mundial con Argentina.

¿Pero entonces, que pasó para que aquel año se diera semejante recuperación?

Pues que Messi, por recomendación de un compañero de selección, se puso a trabajar con Giuliano Poser, un especialista en nutrición deportiva italiano, que cambió los hábitos alimentarios de la estrella argentina y lo devolvió a su mejor estado de forma.

Y no me refiero solo a que perdió peso, es que hasta entonces, Messi había sufrido un total de 9 lesiones musculares, y era frecuente verlo vomitar durante los partidos, y después de trabajar con Poser prácticamente no ha vuelto a tener nunca problemas físicos, salvo una rotura de ligamento y poco más.

Y ni rastro de los vómitos.

Así que, si pensabas que detrás de una historia de éxito, solo hay un talento innato, recuerda esta historia, y como la alimentación puede mejorar incluso al, posiblemente, mejor jugador fútbol de todos los tiempos.

Evidentemente, ni yo soy Giuliano Poser, ni tú eres Messi.

Pero déjame decirte que lo que llevó a Messi al éxito fue seguir las indicaciones que le había dado el especialista con el que se había comprometido a trabajar.

En propias palabras de Poser; “Yo ayudo, y explico, pero el que va al gimnasio es Leo, el que descansa es él, el que ahora sabe qué debe comer y cuándo, es él”

Tampoco siguió ninguna dieta, simplemente Poser le dio unas pautas de alimentación, indicándole que alimentos tenía que incluir, cuáles tenía que eliminar o reducir y qué hábitos tenía que incorporar.

Lo que hizo Messi fue ser constante y comprometerse consigo mismo, sabiendo que la mejor inversión que podía hacer era precisamente esa, invertir en él mismo.

Y respondiendo a lo que te decía al principio, esto es lo que la mayoría no tiene:


La constancia.

Y no estoy hablando de disciplina militar. No es necesario. Es más sencillo, puede y debe haber flexibilidad, pero repito, lo que no es negociable es la constancia.

Mantenerlo en el tiempo.

Pensar en el largo plazo.

¿Cuál es la mala noticia?


Que no se consigue en tres días.

¿Y la buena?


Que está al alcance de todo el mundo.

Como te digo, no lo veas como algo con un principio y un final, míralo como algo a largo plazo, porque aunque no seas Messi, la mejor inversión que puedes hacer, es en ti mismo.

Y es probable que te cueste ser constante.


¿A quién no?


Ser constante es difícil, eso seguro, pero no hace falta ser una superestrella mundial, es algo que con ganas y esfuerzo (y algunas estrategias) podemos conseguir todos.

Entonces, dejando a un lado a los deportistas de élite…

¿qué vas a conseguir tú si finalmente decidimos trabajar juntos?

  • 8 semanas de acompañamiento. Un buen viaje siempre es mejor con un buen copiloto. Tendrás mi soporte por videollamada y por e-mail, para ir resolviendo dudas y llegar juntos a tu destino.
  • No volverás a tener una dieta semanal pegada en la puerta del frigorífico. Esto, además de dejar espacio para los imanes de las ciudades que has visitado y pegar los dibujos de tus hijos, sobrinos o nietos, te da libertad de improvisar la comida que te apetezca, no la que diga una tabla de excel.
  • Por lo tanto, no tendrás que estar con la báscula pesando pechugas de pollo o avellanas todos los días. Esto además de ser una pérdida de tiempo, es que no hay dios que lo mantenga en el tiempo.
  • En 8 semanas, vas a adquirir un conocimiento que vas a poder aplicar toda la vida. Piénsalo, porque por este precio, es realmente un regalo.
  • Ganarás seguridad en ti mismo cuando empieces a ver cambios. Si alguna vez has salido de fiesta estrenando una camiseta o un vestido nuevo, sabes de qué sensación te hablo.
  • Dispondrás de ciertas herramientas, que en función de cómo y cuándo las utilices, te permitirán llegar donde quieres.
  • Podrás contarle a tu cuñado cuando os juntéis en una comida familiar, cómo has conseguido estar más saludable que nunca. Incluso darle una pequeña clase de nutrición si ves que se viene arriba.
  • En función a tus necesidades nutricionales, aprenderás a elegir los suplementos que realmente necesitas, ahorrando dinero en algunos que no sirven de nada.
  • Entenderás que hay varios factores que influyen en la ganancia de peso, no solo se trata de calorías como siempre te han contado. Aquí no se viene a pasar hambre.
  • Sabrás qué alimentos, por llamarlos de alguna forma, son los que tienes que evitar siempre que puedas, aunque nos los hayan vendido como saludables. Solo entendiendo esto, y aplicándolo, tu salud mejora.

Por cierto, hay una teoría que afirma que se necesitan 21 días realizando una rutina para crear un hábito, que imagino que la habrás escuchado alguna vez.

No sé cómo lo ves tú, pero yo, con todos los respetos al cirujano que afirmó esto, y bajo mi propia experiencia, creo que se necesitan bastantes más.

Sigo.

  • Además de lo estrictamente nutricional, si necesitas que te eche una mano con algo relacionado con la cocina o alguna receta, solo tendrás que preguntar. No soy Arguiñano, pero algo de cocina sé.
  • Sabrás detectar cuando tienes hambre real o hambre emocional, por lo que te será más fácil no picar entre horas. Si esto te suena a chino, no te preocupes, dentro te lo explico al detalle (incluye método que nunca falla).
  • Mejorarás tus digestiones y notarás menos inflamación. En 8 semanas tenemos margen de mejora, aunque si llevas machacando tu sistema digestivo durante años, no esperes arreglarlo en 4 tardes. Pero a todo se llega.
  • Si interiorizas todo lo que vas a aprender, dejarás de estar toda la vida a dieta (pero de verdad), y recuperando siempre los kilos que logras perder.
  • Entenderás por qué contar calorías es una estrategia de principiantes, y te hará mucha gracia cuando veas la típica imagen diciendo que una patata tiene las mismas calorías de noche que de día. Esto supone ahorrar tiempo y quitarte de un plumazo la presión (y el coñazo) de contar calorías.

¿Son suficientes 8 semanas para notar mejoría?

En mi opinión, es el tiempo necesario para que empieces a coger buenos hábitos, y para que, junto con mi ayuda, consigas afianzarlos y pueadas seguir el camino por tu cuenta.

Los resultados y la mejoría llegarán como consecuencia de mantener esos hábitos en el tiempo, y en función de tu punto de partida, tardarás más o menos tiempo en experimentarlos, pero créeme, 8 semanas dan para mucho.

Pago seguro con tarjeta

320 €

Preguntas que te pueden estar rondando la cabeza.

Una vez realizado el pago, ¿cuándo empezamos a trabajar juntos?

En el momento en el que realices el pago, me pondré en contacto contigo por e-mail en un plazo de 24 horas donde te explicaré detalladamente cuál es el método de trabajo que vamos a llevar a cabo y también agendaremos la primera videollamada.

El día que realicemos esa primera consulta por videollamada, contará como la semana 1, y estaremos trabajando juntos las siguientes 7 semanas.

¿Por qué durante 8 semanas seguidas y no consultas sueltas?

Este método está pensado así por una razón fundamental, y es como te decía antes, porque 8 semanas seguidas son tiempo más que suficiente para adquirir nuevos hábitos y empezar a ver resultados, y funciona mejor que agendar consultas sueltas.

Al trabajar consultas sueltas y cobrarlas individualmente, cuando llega la segunda consulta, donde se hace una primera revisión y se ve si hay que modificar algún aspecto, en muchas ocasiones el cliente no se ha involucrado lo suficiente y no ha seguido bien las indicaciones, por lo que los dos hemos perdido tiempo y el paciente ha tirado también dinero.

Y para mí, trabajar consultas sueltas, supone llenar mi agenda de consultas con muchos pacientes, donde como te digo, no todos están involucrados al 100%, y a los que les puedo dedicar mucho menos tiempo.

Sin embargo, al comprometernos 8 semanas seguidas, yo trabajo con menos personas, y tengo más tiempo para ti.

Por lo tanto, mi implicación va a ser máxima, y me gustaría que la tuya lo fuera también, por el bien de los dos.

¿Qué vamos a hacer durante esas 8 semanas?

Este servicio es completamente online, por lo que nos comunicaremos por videollamada y por correo.

Como te decía un poco más arriba, una vez realizado el pago, te enviaré un correo donde te detallaré exactamente cuáles van a ser los pasos a seguir, así que por eso no te preocupes ahora, pero te adelanto que serán 4 videollamadas en total.

¿Me garantizas resultados?

No.

Si yo fuera, por ponerte un ejemplo, diseñador web y tuviera que hacer tu página web en internet, evidentemente te garantizaría unos resultados acordes al precio que hubieras pagado. Y no terminaría hasta que no se quedara como hubiéramos acordado.

La diferencia aquí es que este es un trabajo a medias. Yo te voy a dar todas las herramientas de las que dispongo para que tu forma de alimentarte mejore y con ello tu salud también.

Diseñaré la mejor estrategia posible para que en 8 semanas tú notes mejoras, y sobre todo para que sepas llevarla a cabo por tu cuenta pasado ese tiempo.

Pero no te puedo garantizar nada porque no sé cuál va a ser tu nivel de implicación. Es una variable que no puedo controlar del todo. Y aun así lo intento, porque si en la primera toma de contacto detecto que no la va a haber, prefiero no empezar.

Y no pasa nada, no todo el mundo está en ese punto, pero desde luego si yo me voy a implicar al máximo, quiero que la otra parte de la ecuación se implique al mismo nivel.

Por lo tanto, lo que sí te garantizo es mi máxima implicación.

¿Será complicado hacerlo?

Como te decía anteriormente, no se trata de tener una disciplina militar. No pienses en esto como una tortura de 8 semanas, para nada.

De hecho, la idea es que se ajuste lo más posible a tu rutina habitual, teniendo en cuenta que tendrás que acostumbrarte a nuevos hábitos y sobre todo desaprender muchas cosas.

Pero siempre vas a poder hacer excepciones. La vida es eso, nunca es una línea recta, siempre nos surgen ocasiones en las que no se puede tener todo bajo control, y también hay que aprender a ceder y a encontrar un equilibrio.

Dicho esto, evidentemente, va a requerir de un esfuerzo. La mayor dificultad que le veo, es que tienes que tener la mente abierta a cambiar cosas. Si retirar ciertos tipos de alimentos, o incluir algunos nuevos puede suponer un problema con tu pareja, con tu familia o con tu mascota, entonces deberías replanteártelo.

En fin, ya me entiendes, tampoco vamos a construir las pirámides de Egipto, pero tienes que poner de tu parte.

No tengo claro si es para mi…

Si lo que esperas encontrar son un montón de recetas “saludables” y ordenadas por días, o batidos antiinflamatorios, o que te diga cuáles son los mejores “superalimentos” o los mejores suplementos, desde luego, no es aquí.

Todo eso tiene mucho marketing detrás, y aunque no estoy para nada en contra, al revés, tienes que entender que es sólo la punta del iceberg. Para conseguir cambios a un nivel profundo, hay que ir a la base de la pirámide, y centrarse en lo importante.

Y eso requiere más esfuerzo que tomarse una pastilla de omega 3 por la noche, o hacerse un batido por la mañana.

Dicho esto, si buscas ese cambio profundo y estás dispuesto a remover las bases de tus hábitos alimenticios, creo que es una muy buena opción.

¿Por qué debería trabajar contigo si no tienes 228 años de experiencia?

Realmente puedes trabajar con quien quieras.

Hay muchos nutricionistas ahí fuera. Muchos.

Algunos, los que tienen más experiencia, estudiaron hace unos cuantos años, cuando todavía les enseñaban la pirámide nutricional con la harina y el azúcar en la base. Qué tiempos aquellos.

El problema es que, aunque por suerte hay algunos que no han parado de actualizarse, la mayoría sigue con esos patrones, y haciendo dietas donde le dan toda la importancia a cuadrar macro nutrientes y calorías.

Y eso a estas alturas, hasta mi perro, que por cierto come mejor que muchos humanos, sabe que no es así.

Por lo tanto, te aconsejo que diferencies bien al que te haga una dieta basada en contar calorías y pesar comida, del que te ofrezca una estrategia basada en pautas y hábitos que mejoren tu salud.

Céntrate en lo que te puede aportar.

Yo soy el primer interesado en que obtengas resultados, por eso voy a intentar asegurarme de que voy a poder ayudarte y que tú vas a comprometerte.

¿Se puede saber qué come tu perro?

De momento no, es tímido y no quiere protagonismo. Si entras y vamos cogiendo confianza, lo mismo te lo cuento algún día, siempre y cuando él esté de acuerdo en compartir esa información.

¿Es una buena inversión?

Puede que ya hayas hecho la cuenta.

Si incluye 4 consultas por videollamada, y cuesta 320€, cada consulta sale a 80€, pero déjame decirte que tampoco es del todo así, porque además de las videollamadas, va a haber un acompañamiento durante las 8 semanas.

Además, es más fácil que todo eso, piensa en lo que te gastas en una semana en la que llenas el depósito de tu coche y haces una compra en el súper, y en lo vas a llevar por 320 €, y que te va a servir el resto de tu vida.

8 semanas desaprendiendo, no te lo ofrece cualquiera.

Evidentemente es un precio de entrada, a mayor demanda haya, el precio subirá inevitablemente, ya que prefiero la calidad a la cantidad. Lo que es seguro, es que nunca será mas barato.

4 consultas por videollamada, soporte personalizado por e-mail durante 8 semanas y con suerte, hasta descubrir qué come mi perro.

Por lo tanto, yo te diría que es una pequeña (gran) inversión, pero nadie mejor que tú para saber esa respuesta.

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320 €

Justo aquí, ahora podría ponerte los testimonios.

Siendo sincero, como mucho, podría ponerte unos cuantos testimonios de gente con la que he trabajado y que además, han conseguido buenos resultados. Y tú, podrías creértelos, o no.

Son amigos y algunos conocidos, por lo tanto, entre que no les fue mal, y que entre nosotros existe un vínculo, los testimonios que ellos pudieran darme para colocarlos aquí, iban a quedar tan “falsos”, que mejor me los ahorro y así de paso no insulto tu inteligencia.

Tampoco voy a ponerte las fotos del antes y el después. Internet ya está lleno de esas cosas, y también tu podrás creértelas o no.

En fin, en 8 semanas no te voy a cambiar la vida, pero si interiorizas conceptos y los empiezas a implementar poco a poco, (recuerda que esto es un proceso) seguramente serás tú el que la cambies.

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